Un día te lloro porque el atardecer es bonito,
y al otro lo odio por dejarme a oscuras.
Me encanta el olor de los cerezos en flor,
odio que me recuerden a ti.
He roto mis huesos, mis ojos han sangrado,
mis muñecas llorado.
Amo tu sonrisa,
odio tu sonrisa.
Detesto que quieras ayudarme,
cuando lo único que quiero es abrazarte y seguir odiándote.
No te echo de menos porque no has llegado,
y cuando llegues cierra la puerta
que quiero seguir odiándote.
Piel erizada. Gracias.
ResponderEliminarGracias a ti.
Eliminar