El crujido de las hojas llora
que tus tormentas de noviembre no siempre traen agua
y de los naufragios que llevo
algunos regresan al oírte llover
y otros se me retuercen no sé bien donde.
Si me hubieran avisado con una llamada, gestos o tal vez una señal de humo
que de las huidas lo que más duele es mirar atrás
me hubiera girado para ver como te marchabas
sin pensarlo dos veces.